Ejercicio físico durante el tratamiento del cáncer: beneficios y precauciones
En resumen
- Las guías internacionales recomiendan mantenerse activa durante el tratamiento, salvo indicación médica en contra.
- El ejercicio ayuda con la fatiga, el ánimo, el sueño, la fuerza y la calidad de vida.
- Hay que adaptarlo a cada día, a los efectos secundarios y al tipo de tratamiento.
- Algunas situaciones requieren precaución o permiso médico previo.
Hace años se aconsejaba reposo durante el tratamiento del cáncer. Hoy sabemos que moverse, en la medida de lo posible, es seguro y beneficioso para la mayoría de las personas. Las recomendaciones de consenso (como las del Colegio Americano de Medicina del Deporte) lo respaldan.
Beneficios
- Menos fatiga y más energía (fatiga oncológica y ejercicio).
- Mejor ánimo, menos ansiedad y mejor sueño.
- Mantener la fuerza y la masa muscular, que el tratamiento tiende a reducir.
- Mejor capacidad funcional para hacer tu día a día.
- Puede ayudar a tolerar mejor el tratamiento y a recuperar más rápido.
Qué tipo de ejercicio
- Aeróbico suave: caminar, bicicleta estática o natación (con la piel y los catéteres bien cuidados).
- Fuerza: gomas elásticas, pesos ligeros o el propio peso del cuerpo, dos veces por semana.
- Movilidad y estiramientos: hombro, cuello y columna, importantes tras cirugía o radioterapia.
- Respiración y relajación.
La cantidad se ajusta cada día: algunos días podrás hacer más y otros menos, y ambos están bien.
Precauciones
- Habla siempre con tu oncólogo antes de empezar o cambiar, sobre todo si hay metástasis óseas, anemia importante, fiebre, dolor nuevo o recuentos bajos.
- Si tienes catéter o reservorio, evita movimientos que lo tiren y consulta qué ejercicios son adecuados.
- Con las defensas bajas, evita piscinas públicas y lugares con muchas personas.
- Con neuropatía, cuida el equilibrio y el calzado.
- Si hay linfedema o riesgo de él, introduce la carga con progresión (ejercicios para el linfedema en el brazo).
Cuándo parar
Detén el ejercicio y consulta si aparece dolor en el pecho, falta de aire inusual, mareo intenso, palpitaciones, fiebre, dolor óseo localizado que va a más o una hinchazón repentina de una extremidad.
Cómo empezar
- Elige una actividad que te guste.
- Comienza con 5-10 minutos y aumenta poco a poco.
- Mide el esfuerzo por cómo te sientes: deberías poder hablar mientras caminas.
- Anota cómo te encuentras para ajustar con tu fisioterapeuta.
Para el siguiente paso, cuando terminas el tratamiento, mira volver a hacer ejercicio después del cáncer. En mi consulta de fisioterapia oncológica en Girona te acompaño durante el tratamiento con un ejercicio adaptado a ti.
Qué dice la evidencia
Las guías de consenso de ejercicio en oncología (Campbell et al., 2019) concluyen que el ejercicio es seguro durante y después del tratamiento del cáncer y mejora la fatiga, la función física y la calidad de vida. Las referencias completas están al final del artículo.
Cómo puedo acompañarte
Si te reconoces en lo que cuento aquí, puedo valorar tu caso y proponerte un plan a tu medida. En mi centro de fisioterapia en Girona te acompaño antes, durante y después del tratamiento oncológico, con atención individual y un seguimiento cercano.
Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de tu médico ni de tu fisioterapeuta.
Fuentes consultadas
- Campbell KL, Winters-Stone KM, Wiskemann J, et al. Exercise guidelines for cancer survivors: consensus statement from international multidisciplinary roundtable. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2019;51(11):2375-2390.
- Schmitz KH, Courneya KS, Matthews C, et al. American College of Sports Medicine roundtable on exercise guidelines for cancer survivors. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2010;42(7):1409-1426.