Ganglio centinela y linfadenectomía: ¿qué relación tienen con el linfedema?

En resumen

  • La biopsia del ganglio centinela extirpa pocos ganglios; la linfadenectomía axilar, un número mayor.
  • Cuantos más ganglios se extirpan y si se añade radioterapia, mayor es la probabilidad de linfedema; con el centinela el riesgo es menor, pero no es cero.
  • En ambos casos conviene conocer los primeros signos y cuidar el brazo.
  • La fisioterapia ayuda a recuperar la movilidad y a vigilar el brazo desde el inicio.

Cuando se opera un cáncer de mama, además de la mama se estudia la axila para saber si hay células tumorales en los ganglios. Hay dos formas principales de hacerlo, y de cuál se use depende en parte el riesgo de linfedema.

Biopsia del ganglio centinela

El ganglio centinela es el primer ganglio al que llega el líquido linfático de la mama. Se localiza con un contraste y se extirpa, junto con alguno más cercano, para analizarlo. Si no hay células tumorales, normalmente no se retiran más ganglios.

Como se extirpan pocos, el riesgo de linfedema es menor, aunque no desaparece. También puede dar tirantez, acorchamiento y cordón axilar.

Linfadenectomía axilar

Consiste en extirpar un número mayor de ganglios de la axila, cuando el centinela está afectado o cuando el equipo lo considera necesario. Al quitar más “estaciones de desagüe”, el brazo tiene más dificultad para drenar, así que el riesgo de linfedema es mayor, y más si se añade radioterapia en la zona.

¿Entonces qué implica para mí?

  • Con ganglio centinela: riesgo menor, pero conviene conocer los síntomas y cuidar el brazo.
  • Con linfadenectomía: mayor vigilancia y educación desde el principio.
  • Con radioterapia axilar: se suma al riesgo; el seguimiento debe ser algo más estrecho.

Los factores personales como el peso, las infecciones o la actividad influyen en cualquiera de los casos. Tienes la lista completa en linfedema en el brazo: causas y factores de riesgo.

Qué puedes hacer

  1. Movimiento y ejercicio adaptados, sin miedo, desde que tu equipo lo permita (ver fisioterapia después de una cirugía de cáncer de mama).
  2. Cuidado de la piel y atención a cualquier herida del brazo.
  3. Observar cambios: pesadez, anillos que aprietan, diferencia de tamaño. Mira los primeros síntomas del linfedema.
  4. Seguimiento con tu equipo y con tu fisioterapeuta.

Consulta si el brazo se hincha, enrojece o se calienta, o si tienes fiebre.

Si has pasado por cualquiera de las dos técnicas, puedo valorar tu brazo desde el inicio y ayudarte a prevenir o tratar un posible linfedema en mi consulta de fisioterapia oncológica en Girona.

Qué dice la evidencia

Un metaanálisis publicado en Lancet Oncology (DiSipio et al., 2013) estimó que en torno a una de cada cinco mujeres tratadas por cáncer de mama desarrolla linfedema del brazo, con un riesgo mayor tras la linfadenectomía axilar y la radioterapia. Las referencias completas están al final del artículo.

Cómo puedo acompañarte

Si te reconoces en lo que cuento aquí, puedo valorar tu caso y proponerte un plan a tu medida. En mi centro de fisioterapia en Girona te acompaño antes, durante y después del tratamiento oncológico, con atención individual y un seguimiento cercano.

Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de tu médico ni de tu fisioterapeuta.

Fuentes consultadas

  • Lucci A, McCall LM, Beitsch PD, et al. Surgical complications associated with sentinel lymph node dissection (SLND) plus axillary lymph node dissection compared with SLND alone in the American College of Surgeons Oncology Group Trial Z0011. Journal of Clinical Oncology. 2007;25(24):3657-3663.
  • DiSipio T, Rye S, Newman B, Hayes S. Incidence of unilateral arm lymphoedema after breast cancer: a systematic review and meta-analysis. Lancet Oncology. 2013;14(6):500-515.